Temario específico · Tema 27 de 29

Tema 27. Conocimientos y actuaciones del personal TCAE en los cuidados integrales del envejecimiento y ancianidad.

Conocimientos y actuaciones del personal TCAE en los cuidados integrales del envejecimiento y ancianidad: Deterioros y patologías de la persona mayor y fomento del autocuidado. Apoyo al cuidador del anciano dependiente. Atención y cuidados de las úlceras por presión: Concepto, factores de riesgo. Localización y etiología. Medidas de prevención. Movilización y cambios posturales.

Revisado el con las bases oficiales.

Qué cubre este tema

El tema aborda el envejecimiento como proceso fisiológico (cambios en piel, sentidos, aparatos cardiovascular, respiratorio, digestivo, urinario, locomotor y nervioso) y sus deterioros y patologías más frecuentes: síndromes geriátricos (inmovilidad, caídas, incontinencia, deterioro cognitivo y demencias, delirium, desnutrición, polifarmacia), valorados mediante la valoración geriátrica integral con escalas de actividades de la vida diaria (Barthel, Katz, Lawton) y cognitivas (Pfeiffer, Mini-Mental). Trata el fomento del autocuidado, el apoyo al cuidador del anciano dependiente (sobrecarga, escala de Zarit, recursos de la Ley 39/2006 de dependencia) y dedica su parte central a las úlceras por presión: concepto, etiología (presión, fricción, cizalla, humedad), factores de riesgo, localizaciones, categorías, escalas de riesgo (Braden, Norton, EMINA) y medidas de prevención, con los cambios posturales y las superficies especiales. Se preguntan los cambios del envejecimiento, los puntos de corte de las escalas, los grados de dependencia, las categorías de las úlceras y la frecuencia de los cambios posturales.

Ideas clave

  • El envejecimiento fisiológico produce piel fina, seca y frágil con pérdida de elasticidad, disminución de la agudeza visual (presbicia, cataratas) y auditiva (presbiacusia), del gusto y del olfato; rigidez arterial con tendencia a la hipertensión sistólica y a la hipotensión ortostática; menor capacidad pulmonar y reflejo tusígeno; enlentecimiento digestivo con estreñimiento, menor sensación de sed y riesgo de deshidratación; disminución de la masa muscular (sarcopenia) y ósea (osteoporosis) con artrosis; menor capacidad vesical con nicturia e incontinencia; y enlentecimiento cognitivo sin demencia, con alteración del sueño. Estos cambios explican la presentación atípica de la enfermedad en el anciano (infección sin fiebre, infarto sin dolor, confusión como primer síntoma).
  • Los grandes síndromes geriátricos son la inmovilidad, las caídas (principal causa de lesión y de ingreso por fractura de cadera), la incontinencia urinaria y fecal, el deterioro cognitivo y las demencias (la enfermedad de Alzheimer es la más frecuente, seguida de la vascular y la de cuerpos de Lewy), el delirium o síndrome confusional agudo (inicio brusco, fluctuante, con alteración de la atención, frecuente en hospitalización y reversible si se trata la causa), la desnutrición y la deshidratación, la polifarmacia y la iatrogenia, el estreñimiento y el fecaloma, los trastornos del sueño y la depresión, y el síndrome de inmovilidad con sus complicaciones (úlceras por presión, trombosis, atelectasias, contracturas).
  • La valoración geriátrica integral abarca las esferas clínica, funcional, mental y social. El índice de Barthel valora diez actividades básicas de la vida diaria de 0 a 100 puntos (menos de 20, dependencia total; 20-35 grave; 40-55 moderada; 60 o más leve; 100 independencia); el índice de Katz clasifica en grados A (independiente en todo) a G; la escala de Lawton y Brody valora ocho actividades instrumentales (teléfono, compras, comida, casa, ropa, transporte, medicación, dinero); el cuestionario de Pfeiffer (10 preguntas) detecta deterioro cognitivo a partir de 3 errores y el Mini-Mental de Folstein (30 puntos) lo sugiere por debajo de 24; la escala de depresión geriátrica de Yesavage y la escala de Zarit para la sobrecarga del cuidador completan la valoración.
  • El fomento del autocuidado (teoría de Dorothea Orem) consiste en mantener la máxima autonomía del mayor: hacer con él y no por él, dar tiempo, adaptar el entorno (ayudas técnicas, ropa fácil, vajilla adaptada), estimular la actividad física y mental, cuidar la alimentación (fraccionada, rica en proteínas, calcio, fibra y con 1,5-2 litros de líquidos aunque no tenga sed) y la higiene, favorecer las relaciones sociales y prevenir accidentes; el TCAE informa, supervisa y refuerza los logros, evitando la sobreprotección y el trato infantilizador.
  • El cuidador principal del anciano dependiente (habitualmente una mujer de la familia) sufre riesgo de sobrecarga o síndrome del cuidador (agotamiento físico y emocional, ansiedad, insomnio, aislamiento, abandono de su propia salud), valorado con la escala de Zarit; el apoyo incluye información sobre la enfermedad, formación en cuidados (movilización, higiene, alimentación, prevención de úlceras), organización de descansos y respiro familiar, grupos de apoyo y acceso a los recursos de la Ley 39/2006 de promoción de la autonomía personal y atención a la dependencia, que reconoce tres grados (I dependencia moderada, II severa, III gran dependencia, art. 26) y prestaciones como la teleasistencia, la ayuda a domicilio, los centros de día, la atención residencial y la prestación económica para cuidados en el entorno familiar (arts. 15 a 18). En Andalucía, la Ley 6/1999 de atención y protección a las personas mayores y los servicios sociales comunitarios completan la red.
  • La úlcera por presión es una lesión localizada en la piel y/o el tejido subyacente, generalmente sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión o de la presión en combinación con cizalla (GNEAUPP y EPUAP/NPIAP): cuando la presión externa supera la presión de cierre capilar (unos 32 mmHg) de forma mantenida se produce isquemia, hipoxia y necrosis. Intervienen la presión (perpendicular), la fricción (paralela, por arrastre) y la cizalla (tangencial, al deslizarse el paciente con la cabecera elevada) y la humedad por incontinencia, sudor o exudado; son factores de riesgo la inmovilidad, la edad, la incontinencia, la desnutrición y deshidratación, la alteración de la sensibilidad y la conciencia, la mala perfusión, la diabetes y los dispositivos (sondas, mascarillas, férulas). Las localizaciones más frecuentes son sacro y talones; en decúbito supino occipucio, escápulas, codos, sacro y talones; en lateral oreja, acromion, trocánter, cóndilos y maléolos; en prono mejillas, mamas, genitales, rodillas y dedos; en sedestación isquiones, sacro y omóplatos.
  • Clasificación (EPUAP/NPIAP/PPPIA 2019 y GNEAUPP): categoría I, eritema no blanqueable en piel intacta; categoría II, pérdida parcial del espesor de la piel (úlcera superficial o flictena); categoría III, pérdida total del espesor de la piel con tejido subcutáneo visible sin exposición de hueso, tendón ni músculo; categoría IV, pérdida total de los tejidos con exposición de hueso, tendón o músculo; más la lesión no clasificable (cubierta de esfacelos o escara) y la sospecha de lesión de tejidos profundos. El riesgo se valora al ingreso y periódicamente con la escala de Braden (seis parámetros: percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción-cizalla; de 6 a 23 puntos, riesgo por debajo de 16-18 y alto riesgo con 12 o menos), la de Norton (cinco parámetros, de 5 a 20, riesgo por debajo de 14) o la EMINA (estado mental, movilidad, incontinencia, nutrición y actividad; de 0 a 15, riesgo a partir de 4 y alto a partir de 8).
  • Prevención: inspección diaria de la piel, higiene con agua tibia y jabón neutro, secado sin fricción, hidratación, ácidos grasos hiperoxigenados en zonas de riesgo con piel intacta, no masajear sobre prominencias óseas ni usar alcohol o colonias, control de la humedad con productos barrera y cambio frecuente de absorbentes, nutrición e hidratación adecuadas, cambios posturales cada 2-3 horas en el encamado siguiendo una rotación programada y cada hora en sedestación (o cada 15 minutos si puede movilizarse solo), decúbito lateral a 30° en lugar de 90°, cabecera no más de 30° salvo necesidad, talones libres de presión, movilización con sábana entremetida sin arrastrar, superficies especiales de manejo de la presión estáticas (viscoelásticas) o dinámicas (aire alternante) según el riesgo, que no sustituyen a los cambios posturales, y prohibición de flotadores y rodetes. Todo se registra en el plan de cuidados.

Cuánto pesa en el examen

Este tema forma parte de Temario específico, del programa oficial de TCAE del SAS.

  • El ejercicio dedica 75 preguntas al temario, repartidas entre 29 temas: de media, 2,6 preguntas por tema.
  • Ritmo del examen: 120 minutos para 75 preguntas, unos 96 segundos por pregunta.
  • Cada error resta 1/4 de un acierto, así que 4 fallos anulan una respuesta correcta: solo compensa arriesgar si descartas alguna de las 4 alternativas.
  • Para el mínimo de 5 sobre 10 hacen falta 38 aciertos sin fallos.

Preguntas tipo examen

3 preguntas de muestra con el formato del examen. En Sacadiez tienes el banco completo del tema con explicación en cada respuesta.

  1. 1 Un paciente obtiene 15 puntos en el índice de Barthel. Su grado de dependencia para las actividades básicas de la vida diaria es:
    1. A Independiente
    2. B Dependencia leve
    3. C Dependencia moderada
    4. D Dependencia total

    Correcta: D. Índice de Barthel (Mahoney y Barthel, 1965; adaptación española de Baztán): menos de 20 puntos, dependencia total; 20-35 grave; 40-55 moderada; 60 o más leve; 100 independiente.

  2. 2 Según la Ley 39/2006, de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia, la situación de dependencia se clasifica en:
    1. A Dos grados
    2. B Tres grados
    3. C Cuatro grados
    4. D Cinco niveles

    Correcta: B. Art. 26 de la Ley 39/2006: grado I, dependencia moderada; grado II, dependencia severa; grado III, gran dependencia (los niveles dentro de cada grado se suprimieron en 2012).

  3. 3 Una úlcera por presión que se presenta como un eritema que no palidece a la presión sobre piel intacta corresponde a la categoría:
    1. A I
    2. B II
    3. C III
    4. D Lesión no clasificable

    Correcta: A. Clasificación EPUAP/NPIAP/PPPIA (2019) y GNEAUPP: la categoría I es el eritema no blanqueable con piel íntegra; la II supone pérdida parcial del espesor de la piel; la III pérdida total con tejido subcutáneo visible.

Fuentes

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